Durante quince largos años, la ciudad de La Plata funcionó bajo la sombra de la irregularidad absoluta. Desde el 2011, las gestiones anteriores encontraron en las "excepciones" la excusa perfecta para repartir el dinero de los contribuyentes a dedo mediante contrataciones directas de cooperativas. Pero la fiesta de la desidia administrativa llegó a su fin. Luego de que el Tribunal de Cuentas bonaerense le pusiera el freno de mano a este vicio heredado, la Municipalidad de La Plata tomó el toro por las astas y decidió transparentar absolutamente todo.
Lejos de victimizarse por el descalabro recibido, el Ejecutivo local activó una jugada maestra de gestión: licitación pública abierta, zonificación universitaria y una auditoría implacable a cargo de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Este viernes ya se abrió la primera ronda con 15 ofertas sobre la mesa, y el lunes continúa la compulsa para servicios vitales como el programa Ciudad Limpia, poda, mantenimiento urbano y recolección de residuos. Mientras los ex intendentes miran para otro lado haciéndose los distraídos por los 15 años de desmanejos, Alak demuestra que gobernar es limpiar la mugre institucional y poner las cuentas en orden de cara a los vecinos.
Basta de amiguismos: Se termina la costumbre de 15 años de evadir controles. Cooperativas y empresas privadas ahora compiten con las mismas reglas de transparencia.
Respuesta de manual: Ante el fallo del Tribunal de Cuentas, el municipio no improvisó. Reconstruyó el sistema de cero sumando el prestigio auditor de la UTN.
Servicios en juego: El lunes 6 de julio se licitan las tareas de corte de césped, poda, Ciudad Limpia y recolección de residuos.
La pesada herencia: La gestión Alak desarma otro de los mecanismos opacos que el garrismo y sus antecesores usaban para esquivar las licitaciones públicas.