Empresas recortan frecuencias y los municipios preparan multas

Las empresas de colectivos que operan en La Plata y el Conurbano comenzaron a restringir sus frecuencias entre un 10% y un 50%. Advierten sobre la asimetría de los subsidios frente a CABA y el alza incontrolable del gasoil, mientras que desde la gestión comunal avanzan con inspecciones y amenazan con fuertes multas por resentir el sistema.

07-04-2026 - Por La Movida Platense

El sistema de transporte público de la provincia de Buenos Aires se encuentra nuevamente en el ojo de la tormenta. Una polémica medida de fuerza patronal impulsada por las cámaras empresariales que nuclean a las prestatarias de micros en La Plata y el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) ha comenzado a sentirse de manera dramática esta semana. El recorte operativo, que oscila entre un 10% y un 50% de las frecuencias de acuerdo a la línea, expone una fractura manifiesta entre las empresas, los distintos niveles del Estado y cientos de miles de usuarios que, a diario, quedan literalmente a la deriva.

Frente a esta situación que paraliza las rutinas urbanas, fuentes comunales platenses confirmaron que preparan duras sanciones. Tras constatar mediante inspecciones una reducción drástica y unilateral de las unidades en circulación, las autoridades locales advirtieron que castigarán a las firmas involucradas. Sin embargo, la intrincada red jurisdiccional del transporte público —donde conviven regulaciones de Nación, Provincia y Municipio— abre un interrogante sobre la real viabilidad y el peso disuasorio de dichas multas.

El escenario en las calles es insostenible. “Los micros en hora pico ya son un infierno”, relató una vecina platense. Un viaje al trabajo o la facultad se transformó en una verdadera odisea: las unidades pasan colmadas y no se detienen, estirando los tiempos de espera a más del doble y generando un evidente malhumor social.

Para comprender la raíz del conflicto, es necesario sumergirse en la crisis de los balances que esgrimen los empresarios. Desde las cámaras del sector apuntan contra tres factores letales: el retraso en la acreditación de subsidios, la inflación de los insumos y la histórica asimetría tarifaria en comparación con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).

Daniel de Ingenis, presidente de la Cámara Empresaria del Transporte Urbano de Buenos Aires (CETUBA), blanqueó sin rodeos la estrategia corporativa: "Cada operador reducirá lo que considere necesario para racionalizar costos y ver cómo llega a fin de mes". El dirigente señaló que La Plata es una de las plazas más golpeadas, agravada por una caída abrupta del 20% en la cantidad de pasajeros. Al haber menos corte de boleto en medio de una profunda recesión, la escasa recaudación se pulveriza.

El gran reclamo del sector radica en cómo la Nación distribuye la torta de los fondos compensatorios. Los empresarios denuncian operar en absoluta desventaja. En CABA, afirman, cada colectivo recauda y percibe compensaciones por unos 22 millones de pesos mensuales. En contrapartida, las líneas de jurisdicción provincial y nacional apenas alcanzan ingresos de entre 15 y 16 millones de pesos. Esa brecha asfixia cualquier modelo de negocios sostenible.