El inicio del cuatrimestre en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) atraviesa uno de sus momentos más complejos de los últimos años. Las clases han comenzado a reanudarse luego de un paro docente con altísima adhesión, pero el alivio parece ser apenas temporal. El calendario académico sigue en jaque ante la inminencia de nuevas medidas de fuerza que incluyen huelgas de trabajadores no docentes, paros de alcance nacional y protestas masivas en las calles de la capital bonaerense y el país.
El conflicto, originado en el atraso salarial frente a la inflación y el recorte de fondos presupuestarios, dejó un saldo de escasa actividad académica durante las primeras semanas del ciclo lectivo. Este escenario se vio agravado por la interposición de feriados y días no laborables, reduciendo al mínimo la presencialidad en las aulas. Ahora, los gremios que nuclean a los trabajadores de la alta casa de estudios anticipan una escalada en las medidas que podría profundizar la crisis institucional y educativa.
Para comprender la magnitud de la paralización, basta con mirar la agenda gremial inmediata. Esta misma semana, el normal dictado de clases volverá a verse interrumpido por un paro no docente convocado por la Asociación de Trabajadores de la Universidad de La Plata (ATULP), pautado para el miércoles. A esto se le suma una huelga docente de impacto nacional que se extenderá de manera prolongada desde el lunes 27 de abril hasta el viernes 2 de mayo. Esta decisión, gestada en la cúpula de la Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU), ya fue ratificada a nivel local por la Asociación de Docentes de la Universidad Nacional de La Plata (ADULP).
No obstante, el mapa sindical universitario presenta matices. No todos los docentes de la UNLP adherirán al mismo cronograma de protestas. Un sector alineado con la Conadu Histórica llevará adelante su propia medida de fuerza adicional, fijada entre el 13 y el 18 de abril.
El punto cúlmine de la protesta se dará en las calles. Las fuentes oficiales confirmaron la realización de una nueva Marcha Federal Universitaria prevista para el 23 de abril, de la cual participará activamente la Federación Universitaria de La Plata (FULP). La articulación de esta movilización es monumental: busca aglutinar al Frente Sindical de Universidades Nacionales, a la Federación Universitaria Argentina (FUA) y al Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) para visibilizar el reclamo ante la sociedad y presionar al Ejecutivo.
El respiro llegó desde los tribunales: un fallo clave a favor del financiamiento
En medio de la parálisis académica, la UNLP y el resto de las universidades nacionales recibieron un fuerte espaldarazo en el ámbito judicial. La Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal emitió un fallo clave, rechazando de plano la apelación presentada por el Gobierno nacional y ordenando la inmediata implementación de la Ley de Financiamiento Universitario.
Esta medida judicial obliga al Poder Ejecutivo a aplicar los artículos 5 y 6 de la ley 27.795. Estos apartados no son menores: establecen la actualización salarial obligatoria para la totalidad de la planta docente y no docente en el período comprendido entre diciembre de 2023 y septiembre de 2025. Además, exigen la recomposición de los programas de becas, fundamentales para la retención del alumnado en un contexto de crisis económica.
Los camaristas Sergio Fernández y Jorge Morán fueron categóricos en sus fundamentos. Los magistrados consideraron que el impacto fiscal de la medida es bajo, un argumento que desarticula la postura oficial de la austeridad, y remarcaron de manera contundente que lo que está en juego es el derecho constitucional a la educación superior. Este fallo de Cámara viene a ratificar la decisión de primera instancia del juez Enrique Cormick, quien ya había calificado como “manifiestamente arbitrario” al Decreto 759/2025 mediante el cual el Gobierno intentaba suspender la normativa de financiamiento.
La grieta en la comunidad: entre los guardapolvos pintados y el reclamo por las aulas vacías
El impacto de las huelgas no ha sido homogéneo, desnudando las diferentes realidades que conviven dentro de la órbita de la UNLP. En los colegios preuniversitarios, el acatamiento a la medida de fuerza fue total. Instituciones emblemáticas como la Escuela Anexa, el Colegio Nacional, el Liceo Víctor Mercante, el Bachillerato de Bellas Artes y el sistema de guarderías mantuvieron sus puertas cerradas. En contraste, en las facultades el panorama fue dispar: mientras más de la mitad registró un alto acatamiento, unidades académicas como Informática y Ciencias Económicas lograron desarrollar sus actividades casi con normalidad.
Esta asimetría, sumada a la prolongación del conflicto, encendió la mecha de la tensión entre las familias, especialmente en la Escuela Anexa Joaquín V. González. Allí, un grupo de padres y madres alzó la voz ante una estadística alarmante: los estudiantes de nivel primario e inicial solo tuvieron 9 días de clases desde que comenzó el ciclo lectivo.
“Nosotros estamos a favor de que se cumpla la ley y aumenten los sueldos de los docentes, pero no pueden seguir teniendo de rehenes a los nenes”, reclamó indignada la madre de un alumno de la Anexa. La frustración crece al comparar realidades: “Vemos que hay facultades en las que siguen dando clases, sabemos que en el Nacional hubo actividad y los únicos que hacen cien por ciento paro son los de la Anexa. Es una locura porque están vulnerando a los más pequeños”.
Sin embargo, otra porción sustancial de la comunidad educativa decidió cerrar filas con el cuerpo docente. Bajo el paraguas de un grupo de organización barrial y escolar autodenominado "Familias en defensa de la universidad pública", se llevaron a cabo jornadas de reflexión. Estas actividades incluyeron asambleas y la intervención artística de guardapolvos para visibilizar la urgencia de la recomposición salarial. “La idea es seguir sumando padres y docentes porque las medidas de fuerza van a seguir hasta tanto se escuche el reclamo que estamos haciendo”, advirtieron desde la organización, dejando en claro que, sin respuestas políticas, el conflicto está muy lejos de terminarse.