La gestión municipal del intendente Fabián Cagliardi enfrenta cuestionamientos crecientes por el deterioro de la atención médica local. Aunque el jefe comunal buscó aire político al acompañar en la previa de la movilización a los trabajadores de la Asociación Trabajadores del Estado, la foto de unidad no logra tapar las deficiencias estructurales. La situación del sistema sanitario es sumamente delicada.
Los vecinos del distrito chocan a diario con una realidad que contradice los anuncios oficiales de obras y gestión. Las denuncias por demoras eternas, salas colapsadas y desabastecimiento de materiales esenciales se multiplican en los centros de atención primaria.
"La salud pública no puede seguir funcionando a base de parches", advierten desde los sectores comunitarios que ven cómo la demanda desborda la capacidad operativa del municipio. Las promesas oficiales ya no alcanzan para contener el malestar general.
El desborde del Hospital Mario Larraín
El epicentro de la crisis sanitaria se localiza en el Hospital Mario Larraín, una institución que quedó chica para el crecimiento demográfico de la zona. Diseñado originalmente para una población muy inferior, hoy debe atender una demanda regional que supera con creces sus posibilidades físicas y de personal.
La saturación de las guardias genera largas esperas de los pacientes. Medios locales reflejan de manera constante las quejas por la escasez de recursos humanos.
A este panorama se suma el frente de conflicto en las emergencias públicas. Los trabajadores del sector han denunciado de manera sistemática la existencia de un profundo desmanejo operativo. Existen conflictos internos y precarización laboral dentro del SAME local.
Las ambulancias y el personal de asistencia urgente carecen de respuestas políticas concretas para resolver problemas de organización que ponen en riesgo la cobertura de las emergencias de los berissenses.

La pinza del ajuste y el reclamo gremial
La seccional ATE Berisso, comandada por su Secretario General Juan Jorajuría, lideró una marcha hacia el centro de la escena política para visibilizar el desfinanciamiento. La movilización, que contó con el aval formal de las autoridades sanitarias locales, apuntó los cañones contra el plano nacional.
El gremio denunció el cierre del programa Remediar. A esto se acopla la falta de vacunas obligatorias y el severo debilitamiento en las prestaciones médicas del PAMI.
Este combo de recortes modificó el mapa de atención en los barrios. Con las clínicas privadas de la región debilitadas y los jubilados perdiendo la cobertura efectiva de sus medicamentos, las familias terminan volcándose masivamente sobre el hospital público y los CAPS.
"La salud no puede considerarse un gasto, sino una inversión social esencial", enfatizaron desde la conducción sindical tras llevar el reclamo formal al recinto del Honorable Concejo Deliberante de Berisso. La saturación de la estructura comunal es el resultado directo de este traspaso forzoso.
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