La noticia cayó como una bomba en los grupos de WhatsApp de La Plata, Berisso y Ensenada. No se trata de un comercio de barrio, sino de una reconocida cadena de venta de empanadas que, según denunció la empresa distribuidora de energía, alimentaba sus hornos y heladeras de manera ilegal. En total, unas quince sucursales fueron detectadas con conexiones clandestinas a la red eléctrica.
El operativo "antifraude" llevado adelante por EDELAP fue contundente. Los técnicos de la empresa comprobaron no solo la manipulación de medidores, sino también intervenciones clandestinas en suministros eléctricos trifásicos. Estas maniobras, según precisaron desde la compañía, tenían un único objetivo: evitar el correcto registro del consumo de energía para evadir el pago correspondiente.
"El fraude eléctrico consiste en la manipulación clandestina de instalaciones para consumir energía sin registración ni pago, una práctica ilegal y peligrosa", explicaron los Voceros de EDELAP, quienes confirmaron que se labraron las actas de rigor y se procedió a la eliminación inmediata de los cables y puentes que generaban riesgo de vida.
Más allá del perjuicio económico, la situación encendió las alarmas por la seguridad pública. Al estar conectadas de forma precaria, estas quince sucursales ponían en riesgo la integridad de la red eléctrica de toda la zona y, lo que es más grave, la vida de los empleados y clientes. Las intervenciones de la empresa buscaron, según el informe oficial, "resguardar la seguridad de las personas y proteger la integridad de la red eléctrica". Ahora, la cadena deberá enfrentar las consecuencias legales de un escándalo que ya es el comentario obligado en cada esquina de la ciudad.