El escenario en la ciudad de La Plata vuelve a encender todas las alarmas. Cuando parecía que las facultades y colegios de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) recuperaban el aliento y retomaban el dictado de clases tras la masiva movilización del martes pasado, la historia dio un giro drástico. La comunidad educativa se enfrenta ahora a un nivel de conflictividad inédito: se viene una semana completa de persianas bajas y aulas vacías.
Desde la Asociación de Docentes de la Universidad de La Plata (Adulp) lanzaron la bomba que dejó a más de uno recalculando su agenda. La medida de fuerza extrema se llevará a cabo desde el martes 26 (justo después del feriado del 25 de mayo) y se extenderá hasta el 31 de mayo.
La conducción gremial fue contundente al oficializar la decisión, emitiendo un comunicado en las últimas horas que no deja lugar a dudas: "En el marco de lo definido en el plenario de secretarios y secretarias generales de la Conadu, nuestra organización sindical convoca al paro durante toda la semana del 25 de mayo".
El detrás de escena: Los motivos del estallido Pero, ¿qué es lo que verdaderamente encendió la mecha de este conflicto que ya acumula una cantidad histórica de días sin actividad en febrero, marzo y abril? La respuesta radica en el estancamiento total de las negociaciones entre el Ministerio de Capital Humano y las federaciones que agrupan a docentes y nodocentes (como Conadu, Conadu Histórica, Fedun, Fagdut, UDA y Ctera).
Los trabajadores reclaman un mayor financiamiento para las casas de altos estudios, una mejora salarial con carácter de urgencia y la imperiosa actualización de las becas para los estudiantes. La inflación ha deteriorado el poder adquisitivo del sector de una manera tan drástica que, hoy en día, una parte mayoritaria de los cargos iniciales y de dedicación simple han quedado sumergidos por debajo de la línea de la pobreza.
Ante la falta de respuestas, los representantes sindicales redoblaron la apuesta: "Tras la masiva cuarta marcha federal, y sin respuestas por parte del Gobierno, los y las docentes seguimos reclamando la aplicación inmediata de la Ley de Financiamiento. Durante dicha semana realizaremos también jornadas de protesta, clases públicas y otras actividades: por paritarias libres, la recuperación de nuestro salario, la actualización de las becas y más presupuesto para la universidad pública y la ciencia argentina".
Alarma estudiantil: El futuro en jaque El impacto de este cese de actividades semanales ya no solo preocupa a los docentes. La tensión crece a pasos agigantados entre la comunidad estudiantil, que ve cómo el normal desarrollo de los calendarios académicos y las inminentes mesas de exámenes penden de un hilo.
Tanto desde Adulp como desde los distintos centros de estudiantes que apoyan el reclamo, la advertencia hacia las autoridades nacionales es clara: el plan de lucha continuará endureciéndose si no se convoca a una paritaria que ofrezca respuestas concretas al asfixiante desfinanciamiento presupuestario y científico que sufren las instituciones de Argentina.