La desconexión afecta el corazón del sistema de transporte regional. Berisso dependente estructuralmente de las líneas provinciales 202 y 214 para su vínculo diario con la capital bonaerense. Sin embargo, la falta de certezas sobre el financiamiento del sector y los costos del combustible parecen estar forzando "recortes de emergencia" en los itinerarios que no fueron informados oficialmente, pero que los pasajeros sufren en las paradas.
La situación en la zona de 128 y 60 se ha vuelto crítica, ya que funciona como un límite improvisado que deja a los usuarios a mitad de camino, forzándolos a caminar por zonas que, en horarios nocturnos o de madrugada, representan un riesgo adicional.
El malestar entre los berissenses crece a medida que pasan las horas sin comunicados oficiales por parte de las empresas o de los organismos de control de transporte de la Provincia. Los estudiantes y trabajadores, principales afectados, denuncian que la falta de previsibilidad les impide organizar sus horarios de entrada y salida, generando tardanzas y complicaciones laborales.
Mientras el sector empresario advierte sobre la imposibilidad de sostener el servicio con el esquema actual de subsidios y costos, el usuario queda como el principal rehén de una puja que hoy deja a Berisso en una situación de aislamiento virtual respecto a su ciudad vecina. El pedido de los vecinos es unánime: que se restablezcan los recorridos históricos y se garantice un servicio eficiente para una región que no tiene otras alternativas de movilidad masiva.