Explotación sobre ruedas: un repartidor debe hacer 453 pedidos para no ser pobre

En esta nota te contamos todos los detalles de cómo el Fundación Encuentro reveló que la inflación devora los ingresos de los trabajadores de plataforma en la Provincia de Buenos Aires y Ciudad de Buenos Aires. Un análisis sobre la actualización de PedidosYa, el congelamiento en Rappi y la odisea de pedalear 12 horas diarias en el AMBA.

30-07-2026 - Por La Movida Platense

La calle en la Argentina no perdona y el asfalto del AMBA habla un idioma que la política tradicional finge no entender. El esfuerzo necesario para sostener un hogar aumentó para los trabajadores de plataformas de reparto, aunque la actualización del valor promedio de los pedidos permitió moderar el deterioro. La épica del emprendedor con mochila térmica se derrumba ante la cruda realidad del bolsillo.

El relevamiento privado le puso números exactos a una rutina que miles de pibes sufren cruzando la avenida General Paz. Según el índice APP, desarrollado por la Fundación Encuentro, durante el primer trimestre un repartidor debió completar 453 pedidos para cubrir el consumo de un hogar tipo de cuatro integrantes, en base a la Canasta Básica Total (CBT) del Indec ($1.531.473, según datos de junio). La cifra espanta pero expone la trampa del modelo.

Las planillas del trimestre mostraron un comportamiento dispar entre la disparada del costo de vida y los ajustes de las plataformas. El indicador mostró una relativa estabilidad frente al cierre de 2025. “Si bien durante enero y febrero se registró un incremento en la cantidad de pedidos requeridos para alcanzar la mayoría de los umbrales económicos, en marzo el coeficiente volvió a descender debido a la actualización del valor promedio de los pedidos en una de las plataformas relevadas”, detalló el informe técnico.

Los números fríos marcan las asimetrías entre las empresas que dominan el delivery metropolitano. En marzo, el pedido promedio se ubicó en $3.165,2, resultado de la media entre plataformas. La actualización se concentró exclusivamente en PedidosYa, mientras que en Rappi los valores permanecieron sin cambios. Una diferencia de caja que se siente en cada esquina de La Plata o San Martín.

El reajuste de tarifas salvó a los trabajadores del abismo absoluto, aunque la tregua duró poco. En el primer caso, el monto informado pasó de $3.659 a $3.924, mientras que Rappi mantuvo el valor registrado desde octubre de 2025. Como consecuencia, el promedio agregado aumentó desde $3.033 hasta $3.165, compensando parcialmente la suba de los precios de referencia. La limosna corporativa apenas tapó el agujero financiero.

El balance de las entregas requeridas expuso la ilusión de la brecha estadística en el arranque del año. De esta manera, para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) de un hogar de cuatro integrantes, que mide la línea de pobreza, el coeficiente APP pasó de 454 pedidos en diciembre de 2025 a 453 en marzo de 2026, una mínima reducción de un pedido. La evolución contrastó con la mayoría de los indicadores, que registraron aumentos moderados.


La trampa del pedal


Pedalear hasta el agotamiento es el único método para arañar ingresos de subsistencia en el conurbano. Para alcanzar otros umbrales económicos, un repartidor necesitó: 320 pedidos para llegar al ingreso promedio individual de Argentina, 147 pedidos para sostener un hogar individual sin incluir alquiler y 67 pedidos para cubrir únicamente la alimentación mediante la Canasta Básica Alimentaria, que mide la línea de indigencia. Los números demuestran la esclavitud del algoritmo.

La crianza de los hijos y las cuentas básicas se convirtieron en metas inalcanzables para la juventud. Además requirió 175 pedidos para afrontar la canasta de crianza de un niño promedio y 156 pedidos para la correspondiente a un bebé, 250 pedidos para pagar un alquiler promedio, 111 pedidos para alcanzar el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM), 2 pedidos para llenar un tanque de combustible de moto y 13 pedidos para afrontar el pago mensual del Monotributo categoría A. Sostener la estructura cuesta cada día más sudor.

El retroceso frente a la medición anterior reflejó el avance imparable del costo de vida sobre la canasta familiar. En comparación con diciembre, la Canasta Básica Total individual pasó de requerir 140 a 147 pedidos, mientras que la Canasta Básica Alimentaria ($689.853, según datos de junio del Indec) aumentó de 63 a 67 pedidos. Las canastas fijadas por Indec miden los límites de pobreza e indigencia, respectivamente. En tanto, la canasta de crianza para un niño promedio subió de 170 a 175 pedidos y la de un bebé pasó de 152 a 156 pedidos.

El acceso al techo propio dentro de la geografía porteña se transformó en un lujo sideral. Los gastos vinculados a la vivienda también mostraron una mayor exigencia. El alquiler de un monoambiente en la Ciudad de Buenos Aires pasó de 167 a 177 pedidos, mientras que el alquiler promedio aumentó de 244 a 250 pedidos.

Los compromisos fiscales e insumos de trabajo mantuvieron su propia dinámica de presión constante. El Salario Mínimo Vital y Móvil requirió un pedido adicional frente a diciembre (de 110 a 111) y el Monotributo categoría A pasó de 12 a 13 pedidos. El costo de llenar un tanque de combustible de su moto (3,5 litros), en cambio, permaneció estable en torno a los dos pedidos.


Algoritmos que asfixian


La disparidad entre las compañías del sector reconfiguró el mapa operativo de las calles. Según la Fundación Encuentro, la estabilidad del índice durante el primer trimestre estuvo explicada principalmente por la actualización registrada en PedidosYa. Sin ese incremento en el valor promedio por pedido, la cantidad necesaria de entregas habría continuado aumentando para la mayoría de los indicadores.

En la otra vereda, la inmovilidad tarifaria castigó severamente el poder de compra de la cadetería. La dinámica fue diferente en Rappi, donde al mantenerse constante el ingreso por pedido, cada aumento en las canastas de consumo o en otros valores de referencia se tradujo en una mayor cantidad de entregas necesarias para alcanzar los mismos niveles de ingreso. La parálisis afectó de lleno a miles de choferes.

El diagnóstico técnico del centro de estudios dejó al desnudo el engranaje de este sistema precarizador. “El coeficiente APP responde al equilibrio entre dos procesos contrapuestos: por un lado, el aumento permanente del costo de vida, que incrementa la cantidad de pedidos necesarios para sostener distintos niveles de consumo; por otro, las actualizaciones del valor del pedido promedio, que mejoran transitoriamente el poder adquisitivo de cada viaje realizado”, explicó la Fundación Encuentro.

El desenlace de esta encrucijada muestra un espejismo que dura lo que tarda en subir la inflación oficial. En ese sentido, el informe destacó que cuando las actualizaciones de los pedidos no acompañan el ritmo de los precios, el coeficiente aumenta de manera sostenida. En cambio, cuando se producen mejoras en el valor promedio de cada entrega, el deterioro se revierte parcialmente, aunque sus efectos tienden a perder fuerza con el paso de los meses. El Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo miran para otro lado mientras la Justicia tolera la simulación laboral.

Lo que tenés que saber sobre el índice APP

 

  • Pobreza sobre ruedas: Un repartidor necesitó hacer 453 viajes en marzo para cubrir la Canasta Básica Total de un hogar tipo ($1.531.473).
  • Brecha entre Apps: El piso salarial se amortiguó por la suba a $3.924 por viaje en PedidosYa, mientras que Rappi congeló valores desde octubre.
  • Costo de vida e indigencia: Sostener la alimentación básica requirió 67 entregas, mientras que pagar un alquiler promedio exigió 250 viajes.
  • Precarización en el AMBA: La falta de regulación del Poder Legislativo deja a los trabajadores a merced de ajustes tarifarios discrecionales.