La Plata homenajeó a 75 inmigrantes de 20 países por su aporte a la construcción y el crecimiento de la ciudad

En esta nota te contamos quiénes fueron los inmigrantes distinguidos por la Municipalidad de La Plata durante un acto realizado en el Salón Dorado y por qué las colectividades constituyen una parte fundamental de la identidad de la capital bonaerense. El reconocimiento alcanzó a 75 representantes de comunidades provenientes de 20 países y regiones. Italianos, españoles, peruanos, paraguayos, bolivianos, japoneses, sirios, armenios y latinoamericanos forman parte de una historia que comenzó prácticamente con la fundación de la ciudad.

10-09-2026 - Por La Movida Platense

La Plata volvió a mirar hacia una de las raíces fundamentales de su propia identidad y homenajeó a 75 inmigrantes pertenecientes a colectividades de 20 países y regiones. Son hombres y mujeres cuyas historias personales terminaron convirtiéndose también en parte de la historia colectiva de la ciudad. La ceremonia fue encabezada por el intendente Julio Alak en el Salón Dorado del Palacio Municipal.

El reconocimiento se realizó en el marco de las actividades por el Día del Inmigrante y tuvo como objetivo distinguir trayectorias, compromiso comunitario y aportes culturales y sociales. La Plata nació mirando al mundo y buena parte de quienes la construyeron habían nacido a miles de kilómetros de ella. Esa característica atravesó sus primeros años y continúa presente actualmente en decenas de instituciones de colectividades.

“Generaciones de inmigrantes contribuyeron con su trabajo, su cultura y sus tradiciones a construir nuestra identidad”, destacó Alak durante la ceremonia. El homenaje buscó precisamente transformar esa contribución histórica en 75 nombres y apellidos concretos. El jefe comunal señaló además que el reconocimiento representa una manera de agradecer un legado que continúa enriqueciendo a la comunidad platense.

La nómina reunió representantes vinculados con Alemania, Armenia, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, España, Israel, Italia, Japón, Paraguay, Perú, Portugal, República Dominicana, Siria, Uruguay y Venezuela, además de representantes vascos y catalanes. Detrás de cada bandera existe una historia diferente, pero todas terminaron encontrándose en La Plata. Algunas corresponden a colectividades centenarias y otras reflejan movimientos migratorios mucho más recientes.

La presencia italiana y española tiene una profundidad particular porque ambas corrientes participaron intensamente del crecimiento de la capital provincial desde sus primeros tiempos. La ciudad de diagonales también fue levantada por manos inmigrantes. Franceses, alemanes e ingleses tuvieron asimismo presencia en áreas vinculadas con infraestructura, ferrocarriles, estudios universitarios y desarrollo técnico.

Con el transcurso de las décadas, ese mapa migratorio se volvió considerablemente más diverso y comenzaron a adquirir creciente protagonismo comunidades latinoamericanas y de otras regiones. La inmigración platense dejó de ser únicamente la historia de los barcos europeos para convertirse en una realidad permanentemente renovada. Paraguayos, peruanos, bolivianos, venezolanos, colombianos, ecuatorianos, brasileños y chilenos integran hoy ese mosaico.

Actualmente existen en La Plata cerca de 100 instituciones y organizaciones vinculadas con colectividades extranjeras, según la información difundida durante el homenaje. Son lugares donde la memoria de países lejanos sobrevive entre generaciones que muchas veces ya nacieron en suelo argentino. Idioma, gastronomía, danzas, religión, música y celebraciones permiten mantener esos vínculos.

Europa Central y del Este está representada por comunidades de Alemania, Armenia, Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, Polonia, Rusia y Ucrania, mientras Europa Occidental y Mediterránea suma numerosas entidades españolas e italianas. Cada institución funciona como un pequeño puente entre La Plata y alguna parte del mundo. También existen organizaciones vinculadas con Francia, Grecia, Irlanda, Portugal, Israel, Japón, Líbano y Siria.

El mapa adquiere todavía mayor dimensión cuando se abandona el límite municipal y se observa conjuntamente a La Plata, Berisso y Ensenada. La Región Capital posee una de las tradiciones inmigratorias más ricas y diversas de la provincia de Buenos Aires. Allí aparecen además colectividades históricas albanesas, búlgaras, caboverdianas, griegas y lituanas, entre muchas otras.

Entre los distinguidos aparecen Daniel Ernesto Ridner, por AMIA La Plata; Diego Ángel Pozone, de la Asociación Abruzzese de Ensenada; y Elizabeth Medina Caballero y Ernesta Borja, de la asociación paraguaya Garra Guaraní. La nómina permite recorrer buena parte del planeta sin salir de la Región. También fueron reconocidos representantes de numerosas instituciones peruanas, italianas y españolas.

La comunidad japonesa estuvo representada por Yakiharu Kaizoji, de la Asociación Japonesa de La Plata, mientras Roger Ojeda fue distinguido por la Asociación Venezolana. Portugal tuvo a Dinis Manuel Monteiro Viegas y Armenia a Rosa Noemí Chipian entre los homenajeados. La colectividad siria estuvo representada por Munire Tomas y Pedro Gulayin, pertenecientes a la Asociación Siriana Ortodoxa.

También recibieron distinciones integrantes de comunidades de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Uruguay, Chile y República Dominicana. La extensa lista muestra algo que las estadísticas migratorias muchas veces no consiguen expresar: detrás de una colectividad existen personas que dedican años a sostenerla. Clubes, centros culturales, asociaciones y grupos de danza dependen en buena medida de ese trabajo cotidiano.

La presencia italiana aparece especialmente reflejada en la cantidad y diversidad de entidades representadas durante la ceremonia. Abruzzo, Puglia, Calabria, Campania, Liguria, Sicilia, Toscana, Trentino, Friuli y Molise aparecen dentro del mapa institucional de la Región. La inmigración italiana no llegó como un bloque homogéneo, sino cargada de identidades regionales que todavía permanecen vivas.

Algo similar ocurre con España, representada por instituciones vinculadas con Aragón, Asturias, País Vasco, Cataluña, Canarias, Galicia, Andalucía y Castilla y León. La distancia entre aquellas regiones europeas y La Plata se redujo durante generaciones dentro de clubes y centros comunitarios. Muchos descendientes mantienen actualmente tradiciones que comenzaron con sus abuelos o bisabuelos inmigrantes.

Ese fenómeno explica por qué hablar de inmigración en La Plata significa hablar también de su propia construcción social. Las colectividades no fueron solamente espacios para recordar el país abandonado: ayudaron a construir el nuevo lugar elegido para vivir. Su influencia quedó incorporada a instituciones, comercios, profesiones, gastronomía, arquitectura y vida cultural.

La historia migratoria regional no puede comprenderse correctamente si se observa a La Plata de manera aislada. Berisso constituye uno de los ejemplos más contundentes de la influencia inmigratoria en toda la Argentina. El crecimiento industrial y particularmente los frigoríficos atrajeron trabajadores procedentes de numerosos países durante las grandes corrientes migratorias.

La propia historia oficial de Berisso registra la llegada de italianos, españoles, rusos, albaneses, griegos, polacos, sirios, búlgaros, armenios, ucranianos y lituanos, entre muchas otras nacionalidades. Aquellos inmigrantes no solamente encontraron trabajo: construyeron asociaciones destinadas a conservar sus costumbres, tradiciones y religiones. En 1909, más de 2.400 de los aproximadamente 4.746 habitantes registrados en Berisso eran extranjeros.

La influencia continúa presente y el propio homenaje platense incluyó integrantes de entidades con fuerte vinculación regional. Diego Pozone representó a la Asociación Abruzzese de Ensenada y Carlos Alberto Viola al Círculo Lucano de La Plata, Berisso y Ensenada. También fue distinguida Susana Beatriz Caputo, de la Sociedad Obrera Italiana de Ensenada.

El acto contó con representantes consulares de España, Perú, Italia, Bolivia, Paraguay y Francia, además de funcionarios municipales vinculados con las políticas de colectividades. La presencia diplomática reforzó el carácter internacional de una ceremonia construida alrededor de historias profundamente locales. Porque los homenajeados representan otros países, pero su aporte se desarrolló fundamentalmente aquí.

La Municipalidad mantiene además un Consejo Municipal de Colectividades destinado a articular con las comunidades migrantes y canalizar demandas e iniciativas. La política no se limita a organizar festivales: incluye regularización institucional, acceso a derechos y asistencia en trámites de residencia y documentación. También se acompañan celebraciones y actividades destinadas a preservar el patrimonio cultural de las distintas comunidades.

Más de un siglo después de las primeras grandes corrientes migratorias, La Plata continúa recibiendo personas que nacieron lejos y decidieron construir aquí una parte de sus vidas. Cambian los países de origen, cambian las razones para emigrar y cambian las generaciones, pero el fenómeno continúa escribiendo la identidad de la ciudad. Los 75 reconocimientos entregados esta semana son una pequeña representación de esa historia mucho mayor.

Porque detrás de cada colectividad existe una familia que alguna vez tuvo que empezar nuevamente en otro lugar. La Plata también fue construida por quienes llegaron sin haber nacido en ella. Y el homenaje del Salón Dorado fue, precisamente, una manera de recordar que muchas de las raíces de la ciudad comenzaron del otro lado del océano o de alguna frontera.