Hace rato que el periodista Flavio Azzaro decidió meterse de lleno en las redes de Estudiantes. Fiel a su estilo polémico, desde su fanatismo por Racing y sus constantes cuestionamientos a la figura de Juan Sebastián Verón, el influencer construyó un ida y vuelta picante con el pueblo albirrojo. Pero en las últimas horas, la jugada le salió al revés.
Mientras el reloj apremiaba en el estadio Jorge Luis Hirschi, Azzaro transmitía en vivo para su programa. Con el empate parcial en el marcador, el conductor comenzó a machacar contra Juan Sebastián Verón, argumentando un supuesto descontento de la hinchada por no haber traído un reemplazante para Santiago Ascacibar. En su análisis express, el mediático obvió por completo el enorme despliegue que venía realizando Mikel Amondarain en el mediocampo.
Justamente fue el Vasco, ese motor silencioso, quien se calzó la capa de héroe. Cuando le avisaron en vivo que el volante había marcado el gol de la clasificación a los octavos de final de la Copa Libertadores de América, la reacción de Flavio Azzaro no tardó en inundar las redes.
“Que orto tienen estos pinchas”, se lamentó el conductor frente a su panel, sin poder ocultar la frustración. Segundos después, aferrándose a una última esperanza por una revisión en cabina, suplicó: “¿Lo anularon? Decime por favor que lo anularon…”. Pero no hubo caso: el VAR convalidó el 1 a 0 definitivo. El León sacó las garras, sumó tres puntos vitales y el streamer tuvo que tragar saliva mientras el programa seguía su curso.
El Pincha no podía ganarle a los de Medellín y, a través de su canal de stream, Azzaro empezó a cuestionar a Verón y al club hasta que llegó el 1-0 de Amondarain. Mirá el video... pic.twitter.com/bvBipVNPv1
— La Movida Platense (@movida_platense) May 27, 2026
Pero la novela mediática de las redes fue apenas un reflejo del dramatismo real que se respiró en La Plata. A los dirigidos por el Director Técnico Alexander Medina les costó sangre y sudor doblegar a un Independiente Medellín que plantó una muralla defensiva muy difícil de penetrar.
El Cacique veía cómo su equipo lucía impreciso con la pelota, extrañando horrores a su conductor natural de los últimos tiempos, Tiago Asael Palacios. Y si de apellidos homónimos hablamos, el sufrimiento se hizo carne del otro lado de la línea de cal.
Tiago Tomás Palacios, suspendido por acumular 3 tarjetas amarillas, fue un verdadero manojo de nervios. Las cámaras de la transmisión oficial captaron a La Torre de Pico sufriendo como un fanático más en las plateas. El joven defensor, cuyo pase pertenece al Inter de Milán, demostró un enorme sentido de pertenencia y compromiso con la camiseta, ganándose el corazón de la gente pese a no haber surgido de la cantera del predio Mariano Mangano.
Finalmente, el zapatazo de Mikel Amondarain en tiempo de descuento fue el detonante perfecto. Fue alegría, sí, pero sobre todo, desahogo puro. Para las más de 30 mil almas presentes en UNO, el gol significó evitar el golpazo institucional que hubiera representado caer a disputar la Copa Sudamericana. Hoy, el albirrojo sigue soñando en el certamen más importante del continente, buscando una vez más la gloria eterna.
El central que no nació en el semillero de Pincha vivió la clasificación a los octavos de la Copa Libertadores a pura tensión, como si fuera un hincha más en las tribunas de UNO. Sus gestos, virales... pic.twitter.com/ta61ffYwBL
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