Como si se tratara del guion de una película de suspenso, la gran remodelación de uno de los escenarios más icónicos de La Plata tiene un protagonista inesperado: el lodo. La empresa que gane la licitación para la monumental puesta en valor del Parque Saavedra no podrá poner un solo pie en el agua sin antes resolver un enigma biológico.
El majestuoso predio de 13 hectáreas, delimitado por las calles 12, 14, 64 y 68, está a punto de someterse a una cirugía mayor. Pero el verdadero "datazo" detrás de esta obra millonaria radica en el corazón del paseo. Según los informes técnicos, el famoso espejo de agua atraviesa un drama ambiental digno de una película de terror: eutrofización, sedimentos estancados en el fondo, falta de oxígeno, basura flotante y bordes al borde del colapso.
Para frenar esta agonía, la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) levantó la mano y bajó una directiva clara: hay que estudiar el barro.
Natalí Lecot, quien ocupa el cargo de Subsecretaria de Espacio Público y Diseño Urbano de la Municipalidad de La Plata, fue contundente sobre los pasos a seguir:
"Se va a hacer un estudio de barro para ver el estado del lago para mejorar la recirculación del agua. Está contemplado dentro de los tiempos de la obra, pero primero la empresa adjudicataria tendrá que llevarlo a cabo".
El plan maestro de la Comuna es ambicioso. No se trata solo de maquillaje superficial; la intención es ir a fondo. Una vez que los estudios técnicos dictaminen de qué está compuesto exactamente ese barro misterioso, se definirá el tratamiento vip para su extracción y disposición final.
Recién ahí comenzará el verdadero dragado. La recuperación del lago promete ser una transformación total que incluirá la estabilización de sus inestables bordes, una mejora sustancial en la calidad del agua y la instalación de novedosos sistemas de aireación para devolverle el respiro.
El objetivo final de este despliegue es claro: resucitar la biodiversidad del lugar, eliminar de raíz cualquier riesgo sanitario y restituirle a todos los platenses ese valor paisajístico de película que convirtió al lago en una estrella indiscutida del parque.