La indignación en el barrio El Carmen crece a medida que se difunden los detalles del ataque. Según relataron los allegados de la víctima, la joven fue arrastrada del cabello y golpeada repetidamente dentro del edificio escolar.
Tras el grave incidente, la tía de la adolescente utilizó las redes sociales para visibilizar el caso y denunciar el perfil de la agresora, señalando que se trata de una estudiante trans y cuestionando la falta de contención institucional ante los conflictos de convivencia en el alumnado.
La mayor gravedad del hecho radica en que los familiares aseguran haber concurrido al colegio horas antes para alertar sobre las amenazas que recibía la alumna.
La falta de un protocolo de preservación inmediata dejó el escenario abierto para una agresión que no solo no fue evitada por adultos, sino que fue utilizada como "espectáculo" por los propios compañeros, quienes viralizaron las imágenes en redes sociales mientras alentaban los golpes.
Los puntos críticos del conflicto en la Secundaria 13:
Inacción Directiva: La familia denuncia que la escuela desoyó las advertencias explícitas de hostigamiento realizadas la misma mañana del ataque.
Complicidad Colectiva: Los alumnos presentes decidieron registrar la golpiza con sus teléfonos celulares y arengar la violencia en lugar de intervenir o buscar auxilio de los docentes.
Consecuencias Médicas: Debido a la gravedad de los golpes de puño recibidos, la menor debió ser trasladada a un centro asistencial para evaluar posibles lesiones internas.
Historial Violento en el Distrito: El establecimiento ya arrastra un antecedente inmediato; el pasado 28 de abril, un preceptor terminó herido al intentar mediar en otra riña estudiantil dentro de la misma institución.
La repetición de hechos de sangre y agresiones físicas en la Secundaria 13 pone bajo la lupa la gestión del gabinete de orientación escolar y los inspectores distritales de Berisso. Los padres de la comunidad educativa han comenzado a exigir reuniones urgentes con las autoridades de la Dirección General de Cultura y Educación bonaerense para establecer corredores seguros y talleres de mediación que frenen una escalada que ya excede la capacidad de respuesta del colegio.
Mientras la víctima se recupera de las lesiones físicas y el trauma psicológico de la exposición pública, la causa penal y administrativa busca determinar las responsabilidades por la omisión de cuidado. La comunidad de Berisso exige que las escuelas vuelvan a ser espacios de aprendizaje y protección, y no escenarios de vulnerabilidad donde el peligro se mide en la cantidad de reproducciones de un video digital.