Un intento de robo de moto en pleno barrio fue neutralizado por la rápida acción de los frentistas. El sonido de las alarmas vecinales puso en fuga a los delincuentes. La inseguridad no descansa, pero la organización barrial demostró ser una barrera efectiva.
La zona de 2 y 71 fue escenario de un nuevo intento de robo contra un motociclista. Los malvivientes, al verse rodeados por el ruido ensordecedor de las alarmas que accionaron los vecinos, decidieron abortar el ataque y escapar a toda velocidad. La organización barrial es el único escudo frente a la desidia delictiva, confirmando que la vigilancia vecinal es clave mientras se aguarda una mayor respuesta del Estado.
Aprovechando la ausencia de la dueña, ladrones ingresaron a una vivienda de 115 entre 35 y 36 a través de un boquete en el cielorraso. Se llevaron desde electrodomésticos hasta artículos de lujo. La impunidad con la que operan los rateros genera una bronca incontenible.
Una vecina que se encontraba de viaje fue blanco de un saqueo sistemático. Tras perforar el techo, los malvivientes tuvieron tiempo de seleccionar cuidadosamente el botín: notebooks, TV, perfumes, maquillaje importado, ropa deportiva y hasta los alimentos de la casa. El esfuerzo de años se desvanece en una sola noche de impunidad, dejando a la víctima con la casa vacía y una sensación de vulnerabilidad absoluta.
Un trabajador que finalizaba su jornada laboral fue interceptado por un delincuente armado que, bajo amenazas de muerte, le robó su rodado. El damnificado solo pudo recuperar su celular en medio de una tensión insoportable.
La inseguridad golpeó una vez más a quienes trabajan en la calle. En 526 entre 28 y 29, un conductor de DiDi moto fue abordado tras cobrar un viaje. El delincuente, arma en mano, le sentenció: "Volá de acá, porque te mato", despojándolo de su Bajaj Boxer BM. Trabajar en esta ciudad se ha vuelto un deporte de riesgo, donde la vida de los ciudadanos pende de un hilo ante la presencia de marginales armados.
Cuatro delincuentes armados ingresaron a una propiedad en 50 y 142 efectuando disparos y buscando a un masculino. Antes de retirarse, robaron un televisor, sembrando el terror entre los presentes. La violencia criminal no conoce límites.
Un operativo comando que terminó en balacera alarmó a todo el barrio. Cuatro sujetos armados irrumpieron con una ferocidad inaudita, preguntando por un hombre en específico mientras disparaban al aire. La ley de la selva parece dominar nuestra periferia, donde grupos criminales actúan con una impunidad que estremece, obligando a los vecinos a encerrarse bajo siete llaves por miedo a ser alcanzados por las balas.