Día Mundial del Corazón: las señales silenciosas que pueden salvarte la vida

Cada 29 de septiembre, la prevención pone el foco en riesgos que pueden avanzar sin síntomas.

29-09-2026 - Por La Movida Platense

En el marco del Día Mundial del Corazón, las alertas sanitarias vuelven a ponerse sobre la mesa: las enfermedades cardiovasculares continúan consolidándose como la principal causa de muerte a nivel global. Solo en Argentina, este tipo de patologías provocan cerca de 100.000 fallecimientos anuales, lo que representa aproximadamente el 30% del total de muertes en el país. El mayor peligro radica en su naturaleza sigilosa, ya que muchas de estas afecciones avanzan durante años sin dar señales evidentes. Por ello, la campaña internacional de 2026 enfatiza la urgencia de identificar riesgos a tiempo, realizar chequeos médicos y acudir de inmediato al médico ante cualquier síntoma de alarma.

El lema global elegido por la World Heart Federation vuelve este año sobre “Don’t Miss a Beat”, una consigna que podría traducirse como “No te pierdas ni un latido”. La organización advierte que numerosos signos de enfermedad cardiovascular pueden pasar inadvertidos hasta etapas avanzadas y que estos cuadros no son patrimonio exclusivo de personas mayores, sedentarias o con antecedentes evidentes. Sentirse bien no significa necesariamente que todos los factores de riesgo estén bajo control. Hipertensión, colesterol elevado, glucemia alterada y tabaquismo forman parte de las variables que requieren seguimiento.

Uno de los ejemplos más contundentes aparece en la hipertensión arterial. Especialistas consultados por el Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA) señalaron que está presente en casi el 80% de los casos de disección aórtica, una de las emergencias cardiovasculares más graves. Al mismo tiempo, se estima que alrededor de la mitad de las personas hipertensas desconoce su condición. Una presión elevada puede hacer daño durante mucho tiempo sin provocar una alarma capaz de llevar espontáneamente al paciente al consultorio. Allí aparece el valor del control antes del síntoma.

El Día Mundial del Corazón también sirve para poner bajo la lupa una enfermedad mucho menos conocida: la que afecta a la aorta, la arteria más grande del organismo. Los aneurismas pueden crecer lentamente sin producir molestias y ser descubiertos accidentalmente durante una ecografía o tomografía solicitada por otro motivo. Cuando una enfermedad silenciosa finalmente empieza a gritar, algunas veces ya se convirtió en una emergencia. La rotura de un aneurisma de aorta abdominal provoca entre 150.000 y 200.000 muertes anuales en el mundo, según los datos citados por especialistas del ICBA.

Hay síntomas, sin embargo, que no admiten demora. Un dolor extremadamente intenso y repentino en el pecho, la espalda o el abdomen puede indicar una emergencia aórtica; también pueden aparecer sudoración fría, mareos, desmayos, caída brusca de la presión o alteraciones neurológicas repentinas. Ante una señal súbita y severa, esperar para comprobar si desaparece puede significar perder un tiempo decisivo. La recomendación médica es concurrir inmediatamente a una guardia ante síntomas compatibles con un cuadro agudo, sin intentar realizar un autodiagnóstico.

La otra cara de esta jornada es bastante menos dramática y mucho más cotidiana: buena parte del riesgo cardiovascular puede reducirse. Actividad física regular, alimentación equilibrada, abandono del tabaco, descanso adecuado y controles de presión arterial, glucemia y colesterol integran las recomendaciones básicas. Cuidar el corazón ocurre mucho antes de una ambulancia, una guardia o un quirófano. Los controles permiten encontrar factores de riesgo que pueden permanecer silenciosos y actuar sobre ellos junto con profesionales de la salud. 

En determinados grupos también existen estudios específicos. Para detectar aneurismas abdominales, el ecodoppler puede utilizarse como herramienta de rastreo en personas con factores de riesgo; el ecocardiograma permite estudiar determinados segmentos de la aorta y la válvula aórtica, mientras que la angiotomografía tiene un papel central cuando es necesario confirmar diagnósticos y planificar tratamientos. No existe un estudio universal que todos deban hacerse por su cuenta: la edad, los antecedentes y el riesgo individual determinan qué control corresponde. Los antecedentes familiares de aneurisma o disección también merecen ser informados al médico.

La prevención tampoco significa prometer que todas las enfermedades cardiovasculares pueden evitarse. Existen factores genéticos, congénitos, familiares y asociados con la edad que no pueden modificarse. Lo que sí puede hacerse es conocerlos y actuar sobre aquellos que permiten intervención. La diferencia está entre descubrir el riesgo durante un control y conocerlo recién cuando aparece una complicación. Ese es uno de los mensajes centrales que atraviesa la campaña internacional de este año.

El Día Mundial del Corazón nació hace más de dos décadas para instalar justamente esa conversación fuera de los consultorios. Cada 29 de septiembre busca transformar estadísticas gigantescas en decisiones personales mucho más pequeñas: medirse la presión, abandonar el cigarrillo, moverse, revisar antecedentes familiares o realizar aquel control postergado. El corazón puede trabajar silenciosamente durante toda una vida; cuidarlo también debería empezar cuando aparentemente no pasa nada. En 2026, la advertencia mundial vuelve a ser sencilla: conocer las señales y los propios factores de riesgo puede marcar una diferencia.

Lo que tenés que saber sobre el Día Mundial del Corazón

Se conmemora cada 29 de septiembre para generar conciencia sobre las enfermedades cardiovasculares. En Argentina provocan aproximadamente 100.000 muertes por año y representan cerca del 30% de los fallecimientos. La hipertensión, el tabaquismo, el colesterol, la glucemia, los antecedentes familiares y el sedentarismo son algunos de los factores a considerar. Varias patologías pueden avanzar sin síntomas, por lo que los controles médicos periódicos son una herramienta central de prevención.