El grave episodio comenzó cerca de las 12.40, cuando el menor se encontraba limpiando los vehículos de su familia. En ese contexto, tomó el vehículo y comenzó a circular por el barrio sin permiso, desatando una secuencia de accidentes de tránsito que no terminaron en tragedia de milagro. La falta de controles viales y la imprudencia al volante volvieron a poner en jaque la seguridad ciudadana en los barrios periféricos.
La primera colisión se produjo en 44 y 200, donde el adolescente impactó de lleno contra un auto que estaba detenido en el semáforo. De acuerdo con el testimonio difundido, "en ese vehículo viajaban un hombre, una persona que utilizaba muletas y una mujer con cuello ortopédico". Lejos de detenerse, el joven aceleró y continuó su marcha por la calle 45.
Al llegar a la esquina de 45 y 201, el conductor estuvo a punto de arrollar a una persona antes de seguir su alocado recorrido. La secuencia continuó en inmediaciones de 201 entre 46 y 47, a la altura del almacén "Coco", donde el coche subió a la vereda, provocó importantes daños materiales y terminó chocando contra otro auto estacionado. Durante esa maniobra, también estuvo cerca de embestir a un hombre.
El raid concluyó en 47 entre 201 y 202, lugar donde un grupo de vecinos consiguió detener el auto. El hecho generó profunda preocupación por la habitual presencia de chicos en ese sector. "Gracias a Dios no estaban todos los nenes", destacó una testigo del hecho al visibilizar el peligro extremo al que estuvo expuesta la comunidad.
Tras la llegada de las autoridades policiales, el padre del menor asumió la responsabilidad por los daños materiales ocasionados durante la secuencia. El hecho reaviva el debate sobre la responsabilidad parental en la Provincia de Buenos Aires y el estado de la seguridad vial comunitaria.