Mientras en cada hogar hacemos malabares para pagar las boletas de luz y gas que llegan cada vez más abultadas, un dato inesperado acaba de sacudir el tablero del Gobierno nacional. Según un revelador informe elaborado por la consultora Economía y Energía, el Estado duplicó el gasto en subsidios durante los primeros cuatro meses de 2026. ¡Sí, leíste bien! En plena era del ajuste, los desembolsos se dispararon.
"Las transferencias destinadas a subsidiar las tarifas energéticas alcanzaron el equivalente a US$1.240 millones entre enero y abril", detalla el documento basado en registros oficiales. Para dimensionar el impacto, esto representa un salto interanual del 105% frente al mismo período de 2025, cuando la cuenta había arrojado US$604 millones.
Este escenario marca un dramático giro de timón para el presidente Javier Milei, quien desde su asunción levantó la bandera de reducir el peso de estos subsidios en las cuentas públicas. Y vaya si se aplicó la tijera: en los últimos dos años y medio, la motosierra dejó a más de 2,1 millones de hogares sin el paraguas protector en la boleta eléctrica, mientras que unos 900.000 usuarios perdieron el salvavidas en el servicio de gas natural.
Tanta quita había logrado su efecto inicial: el peso de estas asistencias sobre la economía logró bajar del 1,4% del PBI a un 0,6%, persiguiendo la ambiciosa meta del 0,5% para este año. Pero la realidad escribió otro libreto.
¿Por qué la billetera estatal vuelve a sangrar si las tarifas no paran de subir? La respuesta está en los números detrás de escena. "Aunque las tarifas continuaron aumentando, los costos del sistema energético crecieron a un ritmo aún mayor y obligaron a incrementar nuevamente las transferencias estatales", advierte el reporte.
Para ponerlo en cifras contundentes: el costo de abastecimiento eléctrico residencial tuvo un promedio de US$81 por megavatio hora (MWh) durante este primer cuatrimestre, lo que significa un 18% más caro que en la misma época de 2025. En resumen: la carrera entre los costos de producción y lo que pagamos la está ganando la inflación del sector, y el límite del ajuste parece haber tocado un techo de cristal.