El mercado de pases del fútbol sudamericano suele ofrecer giros de guion dignos de una película, y la inminente llegada de Alejandro Orfila al banquillo de Cusco FC es el ejemplo perfecto. Según confirmó el periodista especializado en mercado de pases César Luis Merlo, el estratega uruguayo de 49 años tiene todo acordado para convertirse en el nuevo director técnico del conjunto imperial. Viajará en las próximas horas a territorio peruano para rubricar su contrato por el resto de la temporada y asumir de inmediato junto a su cuerpo técnico.
El arribo de Orfila no se da en un escenario sencillo. La institución dorada busca reencauzar rápidamente su rendimiento deportivo tras la intempestiva —y polémica— renuncia del DT argentino Miguel Rondelli, quien dejó su cargo sorpresivamente para firmar con el FBC Melgar, desatando un tembladeral institucional en Cusco. Ante la urgencia de consolidarse en la competitiva Liga 1 de Perú y, sobre todo, de afrontar la inminente fase de grupos de la Copa Libertadores, la directiva apostó por la experiencia del uruguayo. Orfila estará acompañado por un nutrido grupo de colaboradores de confianza, entre los que destacan Jonathan Bottinelli y Guillermo Almada como ayudantes de campo, Diego Arias en la preparación física, Juan Raña como entrenador de arqueros y Vicente Barrios.
Sin embargo, la noticia hizo un ruido ensordecedor en la ciudad de La Plata. El debut continental de Cusco FC en el Grupo A de la Copa Libertadores lo pondrá cara a cara, ni más ni menos, que ante el Estudiantes de Alexander Medina.
Para entender el peso de este cruce, es vital repasar el pasado reciente de Orfila. El entrenador oriental no dirigía desde su turbulento y efímero paso por Gimnasia y Esgrima La Plata. En su corta experiencia al mando del Lobo, Orfila dejó un saldo estadístico que lo condenó prematuramente: dirigió apenas 12 encuentros, de los cuales ganó 4, empató 1 y perdió los 7 restantes. Su ciclo duró apenas tres meses. El dato que enciende el morbo de la capital bonaerense es que "Chano" no llegó a dirigir al primer equipo ante Estudiantes, dado que asumió después del Torneo Apertura y fue destituido en la semana previa al clásico platense del Torneo Clausura, en un clima de altísima tensión institucional y deportiva.
Ahora, el fútbol le da una revancha inesperada y continental. El Pincha recibirá al conjunto peruano el 14 de abril en el Estadio UNO, en lo que marcará el regreso de Orfila a la ciudad de las diagonales. Posteriormente, el encuentro de vuelta será el 6 de mayo en el mítico Estadio Inca Garcilaso de la Vega, un escenario temible ubicado a 3.402 metros sobre el nivel del mar; ambos encuentros pautados para las 19:00 horas. Mientras Estudiantes se entrena bajo la lluvia buscando afinar detalles para el maratón de partidos que se le avecina, el técnico uruguayo asume el reto más importante de su carrera.
El currículum de Orfila muestra a un "remador" del ascenso argentino. Su mayor hito en los banquillos fue lograr el ascenso a la Primera B Nacional con Atlanta. A lo largo de su carrera como entrenador y gestor de grupos, también comandó los hilos tácticos de equipos como Ferro, Defensor Sporting de Uruguay, Belgrano de Córdoba, Deportivo Morón, Almirante Brown, Temperley y Barracas Central. Nunca le tocó administrar planteles en competiciones internacionales de esta magnitud, lo que convierte a este desafío en una verdadera prueba de fuego para su prestigio profesional.