58 años después: Estudiantes y Palmeiras vuelven a definir una Libertadores en el Centenario, como en 1968

El 28 de noviembre el Pincha jugará la final en el mismo estadio, contra el mismo rival y en la misma ciudad donde conquistó su primera Copa Libertadores, con Juan Ramón Verón como goleador de los tres partidos. Un repaso por aquella noche de 1968.

23-10-2026 - Por La Movida Platense

El fútbol tiene estas cosas: de golpe te devuelve una escena que parecía guardada en un cajón. El 28 de noviembre, en el Estadio Centenario de Montevideo, Estudiantes y Palmeiras van a jugar la final de la Copa Libertadores 2026. El mismo escenario, el mismo rival y la misma ciudad que hace 58 años, cuando el Pincha conquistó su primera Copa Libertadores. Y con un detalle que parece guiño del destino: en aquel equipo estaba Juan Ramón Verón, el padre de la Bruja, como goleador.

Cómo fue aquella final

La historia empezó el 2 de mayo de 1968 en La Plata, en el estadio Jorge Luis Hirschi. Palmeiras se adelantó a los seis minutos con un gol de Servílio, pero Estudiantes lo dio vuelta en el final: a los 38 del complemento empató Juan Ramón Verón tras eludir a tres defensores, y a los 43 Eduardo “Bocha” Flores puso el 2-1 definitivo.

Cinco días después, en el Pacaembu, el escenario se invirtió: Palmeiras ganó 3-1 con dos goles de Tupãzinho y uno de Rinaldo, y el descuento fue otra vez de Verón. Con una victoria por lado y un reglamento que no contemplaba el saldo de goles, quedaba un tercer partido para definir al campeón.

Había que elegir sede entre Montevideo y Santiago, y los dos clubes votaron por Uruguay. Así fue que el 16 de mayo de 1968, una noche de jueves, el Centenario recibió a unas 55.000 personas. Según las crónicas de la época, unos 10.000 eran hinchas brasileños: el resto era público uruguayo y, sobre todo, argentinos que cruzaron el Río de la Plata. Fue, en los hechos, una cancha casi local.

Estudiantes dominó de principio a fin. A los 13 minutos, Felipe Ribaudo recibió de espaldas al arco, se dio vuelta rápido y clavó un derechazo cruzado para el 1-0. A los 36 del complemento, un rechazo largo de “Tato” Medina desde el fondo encontró a Verón a metros de la mitad de la cancha: el uruguayo corrió solo, se sacó a tres defensores de encima y, ya dentro del área, aguantó la salida del arquero para eludirlo y definir bajo. 2-0 y cuarto título continental en marcha.

“Fue un gol inolvidable, no porque fue lindo, sino porque permitió cerrar el partido y hacer historia”, recordó Verón 52 años después de aquella noche. El equipo que salió campeón esa noche formaba con Poletti; Spadaro, Fucceneco, Madero y Malbernat; Bilardo y Pachamé; Flores, Ribaudo, Conigliaro y Verón, bajo la dirección de Osvaldo Zubeldía. Sí, el mismo Bilardo que después sería campeón del mundo como entrenador de la Selección.

Hay un dato que termina de redondear la historia: Juan Ramón Verón marcó en los tres partidos de aquella final. En el 2-1 de La Plata, en el 3-1 de San Pablo y en el 2-0 de Montevideo. No es un dato menor cuando se piensa en lo que se viene: su hijo Juan Sebastiñn está hoy al frente del club, y fue quien levantó la cuarta Libertadores como capitán en 2009. Además, la Brujita puede convertirse en el primer dirigente de la historia del Pincha en ganar la Copa como jugador y como presidente.

Lo que se juega el 28 de noviembre

Estudiantes llega a esta final después de eliminar a Flamengo por penales en el Maracaná, con Fernando Muslera como héroe al atajar tres remates. Palmeiras, por su parte, dejó en el camino a Fluminense también desde los doce pasos. Esta vez no habrá tercer partido: todo se define a un solo encuentro.

Para el Pincha será su sexta final de Libertadores, después de las de 1968, 1969, 1970, 1971 y 2009: de las cuatro que ganó, las tres primeras fueron consecutivas, en aquel ciclo irrepetible que comandó Zubeldía. Palmeiras, mientras tanto, buscará su cuarta corona continental.

En la previa, un dato histórico se repite cada vez que se les cruza este rival en la memoria del hincha: argentinos y brasileños jamás disputaron otra final de Libertadores que aquella de 1968. Y en el único antecedente, el que terminó levantando la copa fue Estudiantes. A 58 años, la historia se vuelve a poner en juego en el mismo lugar donde empezó.