Una profunda indignación y desconcierto se vive por estas horas en la localidad platense de Villa Elvira, tras confirmarse un nuevo y aberrante robo perpetrado en las instalaciones de un jardín maternal municipal. El blanco del hampa fue el establecimiento ubicado en la zona de 82 entre 7 y 8, un espacio dedicado a la contención y educación de la primera infancia que terminó violentado en su intimidad. El grave episodio fue descubierto en las primeras horas de ayer, cerca de las 07:20, cuando una auxiliar arribó al lugar para dar inicio a la jornada y se topó con un escenario desolador en el interior del edificio.
Lejos de registrarse roturas en las aberturas principales, el principal misterio que desvela a los investigadores radica en la ausencia total de signos de violencia en puertas y rejas. Al recorrer las salas, los empleados constataron que los delincuentes arrancaron de cuajo un escáner biométrico de la pared, rompieron un candado y dejaron distintos sectores completamente revueltos. En la oficina de dirección, los malvivientes violentaron un mueble para sustraer una notebook y un teléfono celular, además de revolver documentación oficial.
Ante la falta de registros fílmicos —ya que el establecimiento carece de cámaras de seguridad—, la pesquisa judicial tomó un rumbo inesperado al recordarse un antecedente clave: en abril pasado había desaparecido un llavero con copias de las llaves del jardín, situación que en su momento fue formalmente denunciada. Con este elemento sobre la mesa, los investigadores deberán reconstruir quiénes tuvieron acceso histórico a los duplicados y determinar quién cerró el edificio antes del golpe, bajo la firme hipótesis de que los ladrones ingresaron con total impunidad utilizando las llaves legítimas.
El objetivo: Un jardín maternal municipal ubicado en 82 entre 7 y 8, en la localidad de Villa Elvira, fue desvalijado por delincuentes.
El misterio: Los investigadores detectaron que no hay signos de violencia en puertas ni rejas, lo que alimenta la sospecha de que ingresaron con llaves.
El botín: Los ladrones arrancaron un escáner biométrico, rompieron un candado y se llevaron una notebook, un celular y documentación de la dirección.
La pista clave: En el mes de abril se había denunciado la desaparición de un llavero con copias de los accesos, un dato central para la causa.