La secuencia ocurrió durante la madrugada y tuvo como blanco varios medidores ubicados sobre la avenida 66, entre las calles 26 y 30. Los delincuentes fueron directamente por los componentes metálicos de las instalaciones. No entraron a las casas: fueron sacando, una por una, piezas que estaban a centímetros de la calle.
Los vecinos se encontraron con los medidores dañados cuando comenzó la jornada y rápidamente advirtieron que no se trataba de un caso aislado. La modalidad ya había sido denunciada en otros sectores de La Plata, donde los delincuentes buscan piezas metálicas para luego revenderlas. El negocio de unos pocos termina convertido en un problema doméstico para familias enteras.
El antecedente inmediato muestra que el fenómeno no es nuevo. En otras zonas de la ciudad se registraron robos de componentes de medidores que dejaron a numerosos vecinos sin gas y obligaron a recurrir a gasistas para reparar las conexiones. Un robo de pocos minutos puede dejar a una familia sin calefacción ni cocina durante horas o días.
La situación genera especial preocupación porque los medidores se encuentran sobre la vía pública y quedan expuestos durante toda la noche. Para los frentistas, el problema no termina cuando desaparece el delincuente: comienza cuando hay que detectar el daño, cerrar el suministro y conseguir quién repare la instalación. La inseguridad se mete literalmente por la puerta de entrada.
En los últimos días también fueron reportados episodios similares en otros puntos de La Plata, lo que alimenta la sospecha de una modalidad que se desplaza por distintos barrios buscando materiales con valor de reventa. Cambian las calles, pero el método es prácticamente el mismo.
La bronca de los vecinos tiene además un componente concreto: el costo de la reparación termina recayendo sobre quienes sufrieron el robo. Y cuando son varios medidores afectados en una misma zona, el episodio deja de ser una anécdota individual para convertirse en un problema comunitario. El botín puede valer poco para el ladrón y muchísimo para el vecino.
Ahora los damnificados esperan que se pueda determinar quiénes fueron los responsables y si existe una banda dedicada específicamente a este tipo de robos. El antecedente de personas detenidas con caños y piezas metálicas en otros procedimientos de la ciudad también forma parte del contexto que analizan los investigadores. La pregunta es quién compra ese material y cuánto tiempo puede funcionar este circuito sin que nadie lo corte.
El nuevo episodio ocurrió durante la madrugada.
Los robos fueron denunciados sobre avenida 66, entre 26 y 30.
Los delincuentes se llevaron caños y componentes metálicos de varios medidores.
Los vecinos afectados manifestaron su fuerte preocupación y enojo.
La modalidad ya fue denunciada anteriormente en otros barrios de La Plata.
Las piezas metálicas son buscadas para su posterior reventa.
Estos robos pueden dejar viviendas sin suministro de gas.
Los damnificados deben afrontar la reparación de las instalaciones.