Interna libertaria al rojo vivo: operaciones de la SIDE, fakes contra Adorni y el contragolpe de Karina Milei
En los pasillos del poder, allí donde la rosca política tradicional dictamina los destinos de la provincia y el país, existe una máxima ineludible: no hay peor astilla que la del mismo palo.
En un gobierno nacional que llegó al poder con la promesa inquebrantable de barrer con la casta política y terminar definitivamente con las operaciones de inteligencia contra el pueblo, lo que está ocurriendo puertas adentro de La Libertad Avanza (LLA) reviste una gravedad institucional insoslayable.
Es un escándalo político que, a todas luces, resulta peor y más corrosivo que cualquier denuncia orquestada por la oposición tradicional.
La permanencia de Manuel Adorni en su rol como jefe de Gabinete, ratificada una y otra vez por el presidente Javier Milei, ya no se explica únicamente por cuestiones de lealtad personal o por el éxito en los números fríos de la gestión diaria.
La supervivencia del funcionario se explica, fundamentalmente, por una razón de peso estratégico en el mapa del poder: Adorni es hoy el principal obstáculo para que un sector interno termine de desmantelar la estructura de poder de Karina Milei.

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Ese sector en pugna no es otro que el que orbita alrededor del asesor presidencial Santiago Caputo y sus operadores incrustados en las entrañas de la SIDE (Secretaría de Inteligencia del Estado).

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Para comprender la magnitud de esta contienda de palacio, es necesario trazar la línea de tiempo de los ataques sistemáticos. El primer tembladeral político contra el jefe de Gabinete se originó por el viaje de su esposa, Bettina Angeletti, integrando la comitiva oficial rumbo a los Estados Unidos.
A este episodio le siguió, a los pocos días, la filtración de un video donde se veía a ambos viajando en un vuelo privado hacia la ciudad uruguaya de Punta del Este, dejando sobre la mesa interrogantes sobre los orígenes dudosos del pago de dicho transporte (información clave que, hasta el momento, los protagonistas no han esclarecido públicamente).
Sin embargo, la escalada llegó a su punto de ebullición en las últimas horas con una maniobra de desgaste mucho más sofisticada y oscura. La exdiputada oficialista, Marcela Pagano, fue la encargada de encender la mecha al difundir una fotografía de una supuesta casa no declarada perteneciente a la familia Adorni en un exclusivo barrio privado.
A esto se sumó, de manera casi coordinada, una nueva imagen y un video que mostraban la camioneta Jeep del jefe de Gabinete estacionada frente a la vivienda que Angeletti habría adquirido en el country Indio Cuá, ubicado en el distrito bonaerense de Exaltación de la Cruz.
¿Cuál es la cruda realidad detrás de este material probatorio? El análisis exhaustivo de las imágenes demuestra que esa foto y el video fueron manipulados digitalmente y difundidos en los medios de comunicación con un único objetivo político: lograr la remoción del jefe de Gabinete.
La anatomía de una operación de inteligencia suele dejar huellas para quien sabe observar. En este caso, la falsificación es evidente.
El fondo, el ángulo exacto de la cámara, la perspectiva milimétrica, la posición de las plantas del jardín, la textura del cielo, la estructura de la chimenea y las sombras proyectadas por los árboles y el suelo son 100 % idénticos en ambas imágenes (la de la casa vacía y la que contiene el vehículo).
Es matemáticamente y probabilísticamente imposible que dos fotografías tomadas en momentos cronológicos diferentes coincidan con semejante precisión milimétrica.
La secuencia de los hechos desnuda la maniobra. Claramente, los operadores tomaron la foto original difundida por Pagano —donde se veía la casa completamente vacía— y le insertaron digitalmente el vehículo.
En la fotografía original, las sombras son duras, nítidas y están proyectadas por un sol alto ubicado a la derecha del encuadre. Sin embargo, la camioneta Jeep "proyecta" una sombra débil, borrosa y en una dirección ligeramente distinta al resto del entorno.
Peor aún para los arquitectos del engaño: las sombras de los árboles siguen cayendo exactamente en el mismo lugar del pavimento donde ahora, mágicamente, aparece estacionada la camioneta.
Si el vehículo estuviera realmente estacionado en ese lugar físico, bloquearía indefectiblemente o alteraría de manera visible ese patrón de sombras. No lo hace. Es el error clásico y rudimentario de quien "pega" un objeto en un software de edición sin ajustar la iluminación del entorno.
El patrón temporal también es el clásico de las operaciones sucias y las campañas de difamación. Pagano publicó primero la foto "limpia" de la casa vacía.
Apenas horas, o un día después, apareció "misteriosamente" en los canales de difusión la versión alterada con la camioneta y la patente perfectamente legible para que no quedaran dudas: AE-669-EC.
Se utilizó una imagen real de carácter público como base fundacional y se fabricó la "prueba" a posteriori.
Como si la fotografía no fuera suficiente, las mismas usinas hicieron llegar a las redacciones un video falsificado.
Nuevamente, el encuadre, el ángulo, la posición inamovible de las plantas, el carport (cochera), la chimenea y hasta las mismas sombras de los árboles resultaron idénticos a la foto limpia original.
Es imposible que tres tomas reales (dos fotos y un video en movimiento) coincidan con esta misma precisión.
Pero el detalle más grotesco, que no pasa desapercibido para los expertos en peritaje digital, ocurre durante el paneo del video: la camioneta se alarga aproximadamente un metro cuando la cámara va pasando.
Fueron dos piezas fake fabricadas y difundidas el mismo día en los medios periodísticos afines para instalar una sensación de realidad inobjetable.
¿Quién los fabricó y quién los hizo circular en los medios "amigos"? Esa es la pregunta que nadie se atreve a responder en público frente a los micrófonos. Pero en la intimidad de la política bonaerense y nacional todos comparten la misma y escalofriante sensación: "es de adentro".
Y "adentro", en esta salvaje interna libertaria, tiene nombre y apellido: Santiago Caputo. El asesor presidencial estratégico, el hombre sin cargo formal pero con un poder inmenso que maneja los hilos de la renovada SIDE a través de su delegado directo, Christian Auguadra, ha visto cómo su influencia política se licúa y retrocede mes a mes frente al inexorable avance de la secretaria general de la Presidencia.
Adorni, quien pasó de ser el vocero a ocupar el estratégico cargo de jefe de Gabinete, es un hombre leal a las filas de Karina Milei. Por lo tanto, en la lógica del poder, sacarlo del tablero no implica solo remover a un funcionario ministerial: es cortarle las piernas políticas a la hermana del Presidente.
La política es acción y reacción. Frente a la embestida de los servicios de inteligencia, la respuesta de "El Jefe" no se hizo esperar y golpeó donde más duele: en el control de la Justicia.
La designación de Juan Bautista Mahiques como flamante ministro de Justicia, concretada a principios de este mes de marzo de 2026, estuvo muy lejos de ser un simple cambio de sillón administrativo en el organigrama estatal. Fue la contraofensiva directa y letal de Karina Milei.
El decreto 133/2026 que oficializó la llegada de Mahiques (y la de Santiago Viola como su viceministro) fue impulsado, militado y sostenido personalmente por la secretaria general de la Presidencia, contando con la bendición explícita y la firma de Javier Milei.
Mahiques, un hombre con fuertes y conocidos vínculos al macrismo judicial y al operador radical Daniel Angelici, no es precisamente lo que las bases definirían como un "libertario doctrinario". Pero posee el activo más valorado en estos tiempos de guerra: es leal al núcleo familiar presidencial.
Y la demostración de esa lealtad fue inmediata. Lo primero que hizo el nuevo ministro de Justicia al asumir su cartera fue congelar de manera absoluta —por orden expresa y directa de Karina— las designaciones de jueces federales que Santiago Caputo había venido negociando sigilosamente con varios gobernadores.
En un solo movimiento de ajedrez institucional, la secretaria general le amputó a Caputo una de sus principales y más codiciadas herramientas de poder: el control absoluto de la mesa judicial.
Lejos de apaciguarse, la pulseada ha subido peligrosamente de tono. Fuentes inobjetables cercanas al entorno más íntimo de Karina Milei confirman a este medio que la secretaria general ya evalúa seriamente la jugada final: sacarle a Caputo el control de la SIDE completa.
El video fake manipulado contra Adorni fue, lisa y llanamente, la gota que rebalsó el vaso de la tolerancia interna.
Porque si la inteligencia del Estado nacional —o sectores descontrolados dentro de ella— se utilizan impunemente para fabricar pruebas falsas contra un jefe de Gabinete leal al propio gobierno, el escenario cambia radicalmente.
Ya no estamos hablando de "filtraditos" periodísticos de color o chicanas de pasillo. Estamos hablando de una operación de desgaste institucional gravísima.
Este es el verdadero y trágico drama del mileísmo promediando el año 2026. A diferencia de lo que pregonan en sus discursos públicos, no son los dirigentes kirchneristas, ni los caudillos radicales, ni los aliados "amarillos" del partido de Mauricio Macri los que amenazan la estabilidad del gobierno libertario. Son los propios.
Mientras el presidente Milei continúa con su agenda de viajes internacionales, tuitea compulsivamente y firma decretos de desregulación económica, dentro de las paredes de la Casa Rosada se libra una cruenta guerra de baja intensidad.
Una batalla donde se utilizan fotos truchas, videos burdamente editados y denuncias anónimas como munición pesada. El objetivo real de estas maniobras ha quedado expuesto: no es "limpiar" el gobierno de la vieja "casta" política.
El objetivo supremo es reacomodar las piezas del poder interno, buscando debilitar a Karina Milei quitándole a Manuel Adorni. Una guerra donde, por ahora, el fuego amigo es el más destructivo de todos.
El siguiente tuit es la base de nuestro informe: