Crece el Paraná y preocupa el Río de la Plata: ¿puede inundarse la región?

Las crecidas del Paraná y el Uruguay provocan inundaciones en el Litoral y mantienen en alerta a las zonas ribereñas. En Berisso y Ensenada, la preocupación pasa por una posible sudestada y su impacto sobre los sectores bajos.

19-10-2026 - Por La Movida Platense

Crece el Paraná y preocupa el Río de la Plata: ¿puede inundarse la región?

Las inundaciones que afectan a distintas localidades del Litoral argentino reavivaron la preocupación por el comportamiento del Río de la Plata y sus posibles consecuencias en Berisso, Ensenada y La Plata. Las lluvias en las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay elevaron los niveles de agua en varios puntos del norte del país, aunque los registros disponibles no permiten afirmar que exista una inundación inminente en el Gran La Plata.

El riesgo para la región depende de una combinación de factores: cuánto aumenten los caudales que avanzan hacia el estuario, cómo evolucionen las lluvias y, especialmente, si se registra una sudestada capaz de elevar el nivel del río y dificultar el drenaje de los arroyos.

La situación exige seguimiento, pero no corresponde trasladar automáticamente las alturas registradas en Corrientes o Misiones a la costa bonaerense. Las crecidas tardan en propagarse y sus efectos cambian según el tramo del río, las lluvias y las condiciones del estuario.

Qué está pasando con los ríos

El aumento de los niveles del Paraná y el Uruguay provocó inundaciones y evacuaciones en distintos puntos de la región. En Corrientes, el crecimiento del Paraná obligó a trasladar personas y ganado hacia sectores más altos, mientras las autoridades monitorean la evolución de los caudales. También se registraron complicaciones en zonas de Paraguay y Uruguay.

Los datos del Instituto Nacional del Agua (INA) muestran que el 18 de octubre el Paraná continuaba creciendo en distintos puntos de su tramo medio. En Rosario alcanzó los 3,42 metros, por debajo del nivel de alerta de 5 metros; en Santa Fe registró 3,70 metros, también por debajo de su umbral de alerta de 5,30 metros.

Estos valores muestran por qué es importante analizar cada estación hidrométrica por separado. Una crecida puede ser grave en una localidad y mantenerse por debajo de los niveles de alerta en otras ubicadas aguas abajo.

Para el Río de la Plata, el interrogante es cómo evolucionarán los aportes de los grandes ríos durante los próximos días y si coincidirán con condiciones meteorológicas desfavorables.

Por qué preocupa una sudestada

En Berisso y Ensenada, el principal factor de riesgo es que una crecida fluvial coincida con una sudestada. Los vientos persistentes del sudeste pueden empujar el agua hacia la costa, elevar el nivel del Río de la Plata y reducir la capacidad de los arroyos y canales para descargar sus aguas.

En ese escenario, los sectores bajos de Punta Lara, Isla Santiago y las zonas cercanas a canales, arroyos y playas pueden quedar más expuestos. El impacto concreto dependerá de la altura alcanzada, la duración del fenómeno y las defensas y sistemas de drenaje de cada lugar.

Los antecedentes de la región muestran que las crecidas del estuario pueden generar complicaciones cuando el agua supera determinados niveles. Sin embargo, no existe una única altura que provoque inundaciones en todos los sectores, porque la topografía y las condiciones de cada zona son diferentes.

La situación también puede repercutir en La Plata, aunque de manera distinta. Si el nivel del Río de la Plata aumenta, puede dificultarse el escurrimiento de los arroyos que desembocan en el sistema regional. Si además se producen lluvias intensas, los anegamientos urbanos pueden prolongarse.

Entre los cursos que requieren seguimiento están los arroyos El Gato y Maldonado, junto con otros canales y cuencas urbanas. La posibilidad de anegamientos dependerá de las precipitaciones locales, la capacidad de los conductos y las condiciones en los puntos de descarga.

Qué dicen los registros en Puerto La Plata

Las tablas de mareas disponibles para el lunes 19 de octubre indicaban una pleamar de 0,85 metros en Puerto La Plata. Ese dato corresponde a la previsión mareológica para la jornada y no constituye, por sí solo, una proyección del efecto que podrían tener las crecidas del Paraná y el Uruguay en las próximas semanas.

Por ahora, no hay datos suficientes para calcular cuánto podría subir el Río de la Plata frente a Berisso y Ensenada como consecuencia directa de las crecidas del Litoral. Tampoco es correcto sumar los caudales de las represas de Yacyretá y Salto Grande para estimar una altura futura del estuario: el comportamiento del río depende de la propagación de las ondas de crecida, las mareas y, de manera determinante, los vientos.

Las previsiones meteorológicas de las próximas jornadas y los avisos del Servicio de Hidrografía Naval (SHN) serán fundamentales para identificar si se aproxima una sudestada capaz de agravar el escenario.