La viuda negra del fernet: un trago, un sueño y un saqueo fulminante

Una noche que parecía terminar con una historia de amor terminó en una pesadilla para un joven. Una mujer misteriosa, un brindis traicionero y un robo digno de guion cinematográfico.

03-04-2025 - Por Matías

Era una noche común y corriente para un trabajador que volvía a casa en Barrio Aeropuerto, sin más planes que cenar y descansar. Pero el destino y una mujer con un tatuaje enigmático, le tenían preparada una sorpresa que le costó su teléfono, su mochila y hasta su buzo rosa.


Su vuelta del trabajo terminó con una historia de amor inconcluso



Volvía tranquilo del trabajo cuando, en la esquina de 115 bis y 606, de la ciudad de La Plata, la vio: delgada, cabello negro hasta los hombros, un tatuaje escondido detrás de la oreja y una propuesta tentadora. "Vamos a un lugar más íntimo", susurró con una sonrisa de película. El joven, obnubilado y con el cerebro suspendido en modo romántico, aceptó sin dudar.


El joven durmió en los laureles


Ya en la intimidad de su hogar, la atmósfera se volvió cálida, casi mágica. La mujer, generosa, preparó dos vasos de fernet. El primero fue un brindis, el segundo, una sentencia. Con el segundo sorbo, el joven sintió un mareo extraño. "Acostate y relajate", le dijo ella con tono sensual. Acto seguido, su mundo se apagó como si alguien hubiera desenchufado la realidad.

Cuando despertó, nueve horas después, la mujer había desaparecido y con ella, casi todo lo que tenía. Su celular, su mochila, su ventilador y hasta sus llaves. Como si un fantasma hubiera pasado por su casa con una bolsa de supermercado y se hubiera llevado lo que quiso.


Fue a recuperar sus cosas pero casi termina en tragedia 


Con el corazón en la garganta, decidió ir hasta la casa de la mujer, ubicada a pocas cuadras. Tocó la puerta y lo recibió una voz implacable: "Tomatela, ya vendí el teléfono". Pero no estaba sola. De las sombras surgieron dos tipos con más ganas de pelea que de diálogo: uno con un fierro blanco de metro y medio, el otro con un arma de fuego y cara de pocos amigos. "No vengas más a romper las pelotas", sentenció.

El joven entendió el mensaje al vuelo y salió disparado en su bicicleta, con el miedo mordiéndole los talones y el eco de la amenaza rebotándole en la cabeza.

 

Ahora la policía investiga si la misteriosa mujer utilizó alguna sustancia para dormirlo y robarle sin resistencia. Mientras tanto, él aprendió una valiosa lección: si una desconocida te invita a su casa con un fernet en la mano, mejor pedí la cuenta y rajá.